El diputado chileno Roberto Arroyo ha solicitado formalmente al presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), Pablo Milad, aclarar si la entidad mantiene vínculos con las casas de apuestas, pese a que la Justicia del país ha prohibido estas asociaciones.
Según el legislador, aún se observa publicidad relacionada con estas empresas en el entorno futbolístico, lo que contradice las resoluciones judiciales.
La ANFP, que hasta el año pasado tenía un acuerdo de patrocinio con la casa de apuestas Betsson, terminó dicha relación tras los fallos en contra de este tipo de alianzas.
Actualmente, ni en el sitio web oficial de la asociación ni en la lista de patrocinadores de la Selección Nacional o el Campeonato de Primera División aparecen referencias a marcas de apuestas, cumpliendo así con las disposiciones legales.
A pesar de esto, Arroyo cuestionó la transparencia y el cumplimiento de las resoluciones. “¿Qué tan lícito o legal puede ser que los clubes deportivos utilicen un logo de algo que es ilegal? En Chile ya se determinó que todos los sistemas de apuestas estaban prohibidos”, declaró.
El legislador también señaló que las estructuras de financiamiento varían entre los clubes deportivos y la selección nacional, lo que podría generar inconsistencias en la aplicación de las normativas.
En ese contexto, insistió en que tanto la ANFP como los equipos deben garantizar que sus actividades comerciales se alineen con la legislación vigente.
En un acto de presión adicional, Arroyo extendió su reclamo al Ministerio de Justicia y lanzó una crítica contundente: “Esto es como si el principal auspiciador del fútbol fuera una banda delictual; con eso estamos financiando el fútbol chileno”.
El debate sobre la relación entre el fútbol chileno y las casas de apuestas refleja una preocupación creciente por la influencia de esta industria en el deporte y los riesgos éticos y legales asociados.
Aunque la ANFP ha tomado medidas para cumplir con las resoluciones judiciales, el escrutinio público y político sobre el tema parece lejos de terminar.


